Reflexiones sobre el Mundial de Clubes
Por Rodrigo Cardoso
13 Feb, 2021

Terminó una edición más del Mundial de Clubes, en la que vimos cosas nuevas, como que un equipo mexicano por fin se metiera a la final y que el sudamericano fuera incapaz de meter gol. Por otro lado, algo que no cambió es que nuevamente los europeos volvieron a ganar este torneo. Vamos con algunas últimas reflexiones.

“¡Tigres debió competir contra el Bayern!”

Tigres por fin hizo lo que ningún otro equipo mexicano había hecho, que es meterse a la final del Mundial de Clubes, y ahí su rival fue el Bayern München, y pasó lo que inevitablemente pasaría: los alemanes ganaron y se llevaron a casa el trofeo.

No faltaron los comentarios que reclamaban que Tigres debió ser más ofensivo y proponer, pero hay que entender quién es el Bayern München. Este equipo es en este momento el mejor de Europa, quizás junto con el Manchester City. Hasta antes de esta final, desde que Hans-Dieter Flick dirige a los bávaros, el Bayern ha jugado 67 partidos, de los cuales ha ganado 57, empatado seis y perdido sólo cuatro. Ha anotado 204 goles para un promedio de tres goles por partidos; solamente en UN partido no anotaron. Más impresionante es que en 24 de esos 67 partidos, ha anotado cuatro o más goles. Es decir, el Bayern mete de cuatro goles para arriba en uno de cada tres partidos. En la Bundesliga venció 4-0 al Dortmund y en Champions League, ha goleado 8-2 al Barcelona (el cual analizamos paso a paso aquí), 7-1 global al Chelsea, 7-2 al Tottenham y 4-0 al Atlético. Ese es el equipo que enfrentó Tigres.

Pensar, o incluso exigir (como lo hicieron muchos aficionados), que Tigres jugara “al tú por tú” contra el Bayern, era completamente ilógico. Si lo hubiera hecho, se hubiera llevado una goleada. Tigres hizo lo correcto, que era plantear un partido de acuerdo a sus posibilidades: defender compacto, aguantar lo más que se pueda y tratar de buscar algún gol en una jugada a balón parado, en un rebote o de la inspiración de Gignac. Más que eso, realmente no se le podía pedir.

Tigres aguantó 60 minutos al Bayern, lo cual en sí es algo que se debe reconocer, pero cuando los alemanes se pusieron en ventaja (con un gol que reglamentariamente debió ser anulado, eso sí), no hubo forma de recuperarse. Físicamente Tigres no podía competir y los alemanes, al saberse superiores, comenzaron solamente a circular el balón y cuidar el resultado. Aún si ese gol hubiera sido anulado, el Bayern hubiera apretado un poco más y lo hubiera ganado más adelante. Nueve de cada diez veces, los partidos que se deciden en los últimos minutos son ganados por los equipos de mayor talento.

Además, al tratarse de una final, el Bayern no iba a especular. Es cierto que hace un año, Monterrey planteó un juego más ofensivo y generó algunas ocasiones contra el Liverpool, pero los equipos fuertes suelen ser más relajados en fases previas, incluso suelen dejar a dos o tres titulares en la banca y los usarán en caso de que las cosas se compliquen, pero en una final no van a dejar cabos sueltos y van a meter todo lo mejor que tengan disponible.

No debería haber críticas contra Tigres. Para equipos que no tienen roce internacional de alto nivel y que vienen de una liga que a nivel mundial es de segundo o tercer nivel, ir a un torneo oficial y perder 1-0 y 2-1 (como le pasó a Monterrey contra Liverpool) ante los últimos dos campeones de la Champions League es bastante bueno considerando la diferencia de nivel. Eso nos lleva al siguiente punto.

La diferencia entre Europa y el resto es abismal

Durante la previa del partido, se escucharon cosas como “México le ganó a Alemania en el Mundial, entonces Tigres puede ganarle al Bayern”. Claro, podía ser porque en un partido cualquier cosa puede pasar, pero la realidad es que la brecha que hay entre clubes es más grande que en selecciones.

En teoría, en una selección nacional está lo mejor de un país, pero a nivel de clubes, pocas veces un equipo reúne a lo mejor de un país o una liga. Tigres tiene uno de los dos mejores planteles de la Liga MX (y quizás uno de los cinco o seis mejores del continente) pero no reúne a lo mejor de la liga ni tiene a los mejores jugadores mexicanos y extranjeros.

De su base de jugadores mexicanos (Salcedo, Ayala, Torres Nilo, Reyes, Rodríguez, Aquino) solamente Salcedo y Rodríguez son regulares en la selección, y de sus extranjeros, sólo Nahuel y Guido son convocados por Argentina de vez en cuando pero no juegan; ni siquiera Gignac, debatiblemente el mejor jugador de la liga, es seleccionado nacional.

En cambio, los “súper clubes” europeos como el Bayern München, Manchester City, Liverpool, PSG, Juventus, Real Madrid o Barcelona, suelen acaparar a los mejores jugadores de sus ligas. En estos equipos, todos los titulares, e incluso varios suplentes, son titulares en selecciones de primer nivel. Eso por eso que la diferencia entre Tigres y Bayern es mucho más amplia que la que hay entre la Selección Mexicana y la de Alemania.

Para que un equipo mexicano pueda pensar en competir contra estos súper clubes, su base de mexicanos tendrían que ser titulares de la selección (Ochoa, Jiménez, Lozano, “Tecatito”, Herrera) y sus extranjeros deberían ser del nivel de Gignac.

Es por eso que el Mundial de Clubes con 24 equipos que quiere hacer la FIFA sería mucho más disparejo que el Mundial de selecciones. La Selección Mexicana o Costa Rica pueden competir y hasta vencer a Alemania, Inglaterra o Italia, pero contra el Bayern, Manchester City o Juventus, los equipos mexicanos no tienen nada qué hacer, ya no digamos uno de Costa Rica.

Sudamérica cada vez está más lejos de Europa

En la nota donde analizamos los problemas del formato del Mundial de Clubes, decíamos que los sudamericanos y europeos entran directamente en semifinales porque “son los equipos más fuertes”, pero la evidencia de los últimos nos dice que Sudamérica ya no está en ese nivel.

Desde que Corinthians venció al Chelsea en la final del 2012, ningún sudamericano ha vuelto a llevarse el trofeo. Eso es normal considerando que como dijimos arriba, los europeos se han vuelto muy superiores. El problema que ya ni siquiera llegan a la final, y eso que los ponen directos a semifinales.

  • En 2013, Atlético Mineiro cayó 3-1 ante el Raja Casablanca de Marruecos
  • En 2016, Atlético Nacional perdió 3-0 con el Kashima Antlres de Japón
  • En 2018, River Plate perdió en penales con el Al-Ain de los Emiratos Árabes Unidos
  • En 2020, Palmeiras 1-0 perdió con Tigres en un partido en el que nunca se vio superior

En 2014, San Lorenzo sí avanzó a la final, pero tuvo que llegar al tiempo extra para vencer al Auckland City de Nueva Zelanda.

Es decir, sólo cuatro de los últimos ocho sudamericanos han podido llegar a la final y los que lo hicieron ni siquiera pudieron anotar:

  • 2014: Real Madrid 2-0 San Lorenzo
  • 2015: Barcelona 3-0 River Plate
  • 2017: Real Madrid 1-0 Grêmio
  • 2019: Liverpool 1-0 Flamengo

Más alarmante es el caso de Palmeiras este año. Además de perder con Tigres, fue incapaz de meter gol contra el Al-Ahly en el partido por el tercer lugar y finalmente terminó en cuarto lugar, el peor resultado en la historia para un equipo sudamericano.

Antes existía el argumento de que como la Libertadores terminaba en junio/julio, los equipos vendían a sus figuras en ese verano y llegaban al Mundial en diciembre con un plantel inferior al que ganó el torneo. Por eso, desde 2017, Conmebol cambió el formato del torneo para terminar en noviembre/diciembre y que el campeón llegara “en ritmo” y con su equipo completo, pero eso no parece ser la solución.

Esto abre una pregunta: ¿merecen los equipos sudamericanos seguir entrando directamente en semifinales? Lo malo es que es una pregunta que no se podrá responder porque a partir de 2022 se jugará el nuevo Mundial de Clubes con 24 equipos, en el que habrá seis equipos de Conmebol.

Y esto no es solamente a nivel de clubes; a nivel de selecciones, también empiezan a rezagarse. En los últimos cuatro Mundiales, solamente han superado cuatro de los 18 partidos de eliminación directa cuando se enfrentan a equipos europeos.

Verde: triunfos. Amarillo: triunfos en penales. Blanco: derrotas en penales. Rojo: derrotas en 90 o 120 minutos.

Además, en producción de jugadores también están quedando atrás. Los mejores jóvenes del momento y que apuntan a ser los mejores del mundo son todos de formación europea: Kylian Mbappé, Erling Håland, João Félix, Frenkie de Jong.

Sudamérica tiene muhco trabajo por delante si quiere recuperar terreno.

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